Consultas Frecuentes

Recomiendo realizar una Psicoterapia, aunque no exista un problema en concreto, ya por el simple hecho de aumentar un mayor bienestar y calidad de vida. Cuando uno mismo se conoce mucho más, facilita el saber estar y el gestionar cualquier situación, de tipo más personal o interaccional. Aun así, he querido explicaros a nivel general cuáles son las consultas y peticiones frecuentes a lo largo de estos años, y su abordaje terapéutico integrado concreto. Aunque por supuesto, en función de cada persona y sus características personales puede variar las estrategias concretas para cada uno. Simplemente para tener una mejor idea, de cómo intervenir en función de las consultas más frecuentes.

Trastornos de ansiedad

Actualmente son los más frecuentes en mi consulta. Sea debido a crisis de angustia y/o trastorno de ansiedad generalizada, o bien más de tipo obsesivo. Las causas más habituales es debido a estrés laboral u otras situaciones concretas de tipo más personal (problemas familiares/sociales, situaciones traumáticas, cambios imprevistos,…) que han generado a la persona una situación de ansiedad, que altera su funcionamiento vital general.

En esos casos y repito, desde un punto de vista general (cabe analizar luego las variables personales, antecedentes y de mantenimiento de esas conductas-problema para cada persona), lo más apropiado es tratar esos síntomas ansiosos para que vayan disminuyendo progresivamente. Siendo lo más adecuado un tratamiento cognitivo conductual, y más adelante combinarlo con un entrenamiento en relajación (si es oportuno y en función de la persona, ya que no es adecuado en todos los casos).

También es cierto, que hay algunas personas que van arrastrando alguna situación de estrés en su infancia y juventud, que no ha estado digerida ni asumida todavía, reprimiendo a nivel inconsciente ese dolor traumático, y a medida que van pasando los años, su cuerpo y mente se va manifestando con dificultades en su estado de ánimo y alteraciones de ansiedad.

Así pues es importante que esos problemas vayan surgiendo hacia el exterior, siendo la manera que la persona sea más consciente y así poderlo tratar terapéuticamente de forma adecuada. En esos casos de tipo más traumático, puede ser útil una terapia de tipo más experiencial-humanista. Aunque se puede combinar diferentes técnicas de diferentes modelos psicológicos, dependiendo de los objetivos terapéuticos que se están priorizando en el momento actual.

Trastornos del estado de ánimo, depresión

En muchas ocasiones, trastornos de ansiedad y alteraciones del estado de ánimo van unidos de la mano. Es importante al principio analizar las variables y posibles causas de esos estados emocionales. Sólo de esa manera se puede realizar un diseño y abordaje terapéutico más específico a las necesidades de la persona. También a nivel vital, las personas a veces pasamos momentos de cierta crisis que nos hace plantear una serie de cuestiones de nuestra vida, o simplemente necesitamos cambiar aspectos que años atrás ni se nos hubiera ocurrido. Por tanto, en esos casos el estado de ánimo fluctúa más, y a veces nos revelamos y enfadamos a esas alteraciones, queriendo seguir transmitiendo la imagen que damos a nuestro exterior “como si no pasara nada”. Y precisamente esa actitud puede provocar esos síntomas, y a la vez nos puede generar una lucha interior con nosotros mismos.

En ese sentido pues, el poder hacer consciente todo ello, verbalizando esas dudas y cambios interiores, genera ya desde un principio una mayor autocomprensión, para luego aceptarlo y afrontarlo de manera más tranquila y reposada.

Autoestima

En general la persona no viene a la consulta por problemas de autoestima, si no debido a problemas concretos referidos a los dos anteriores apartados. Aun así, cuando se ha tratado esas dificultades y se produce una mayor estabilidad emocional, si la persona tiene una autoestima baja, ese aspecto se va haciendo más consciente en el contexto terapéutico y también, en el día a día de la persona.

Y es muy necesario tratar y facilitar una mejoría en la capacidadde autoestima de cada persona, porque es importante realizar una base sólida de la autoestima, y que por supuesto va a repercutir en positivo a lo largo de toda la trayectoria vital de la persona.

“La capacidad de desarrollar la autoestima y de la inteligencia emocional induce a fomentar una buena amistad con uno mismo y con los demás, facilitando el enriquecimiento en las relaciones interpersonales.Si yo me conozco y tengo cuidado de mí mismo, adquiriré más confianza y me será más fácil gestionar de forma más adecuada las relaciones interpersonales, y tener cuidado de los demás”.