Gemma

Soy Gemma Espel Trias, Doctorada en Psicología (U.B., 2007). Trabajo realizando psicoterapias integradas con adolescentes y adultos desde hace más de 20 años, que por motivos varios quieran y/o necesiten una orientación psicológica. Esta puede ser debida a una consulta concreta o ayudar a la persona a encontrar el camino ante situaciones concretas en que, desde una visión objetiva y profesional, la persona necesite ayuda psicológica. O simplemente por el hecho de querer conocerse mejor, de descubrir las habilidades y aspectos de mejora de uno mismo/a. También soy profesora colaboradora desde hace 10 años, de dos asignaturas del Grado de Psicología de la UOC. Me gusta mi profesión, tanto realizando consultas como enseñando. Realizo una Psicoterapia Integrada, en el sentido que procuro tratar a la persona a los siguientes niveles: cognitivo, emocional, conductual y espiritual. Así como también aplicar técnicas y estrategias terapéuticas aplicadas a las motivaciones y necesidades personales.

En realidad, este proceso es un viaje terapéutico acordado entre el terapeuta y la persona. Los objetivos principales y diseño terapéutico se van pactando entre los dos. Y en muchas ocasiones es habitual que la persona simplemente busca que la escuchen, la atiendan y la hagan sentir persona.

Cómo bien refería Proust: “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar tierras nuevas, sino en tener una nueva mirada”.

“En la psicoterapia no hay una receta psicológica para todos igual, al contrario, se va descubriendo un trabajo personalizado porque cada persona es única, y a través del diálogo reflexivo se van descubriendo aspectos de sí mismo que facilitan que la persona se vaya conociendo: sus habilidades, sus defectos, aspectos a mejorar, o bien el enfocar una situación o experiencia de otra manera, más amplia, profunda y reflexiva, y de orientación psicológica”.

Así pues, os invito a que probéis a realizar vuestro propio viaje terapéutico.

Testimonios:

“Todavía recuerdo el primer día de sesión con Gemma. Sabía que algo en mi cabeza no iba bien, pero no sabía qué hacer, estaba muy confundida. Cuando entré en el despacho y me senté noté una sensación de calma, me maravillo el silencio que percibí. En aquel entonces mi cabeza era una “caja de grillos” no sabía qué hacer para acallar las voces, mis pensamientos, las imágenes que me venían a mi mente…las auto-lesiones, el tormento era continuo y me destruía cada día más. Gracias a una amiga (a la que siempre estaré agradecida) conocí a Gemma. Empezamos a hablar aquel día, le expliqué como me sentía, estuvimos un rato hablando, pero realmente reconozco que le estaba explicando “pequeñeces”. Era una persona desconfiada y no quería explicarle lo que realmente me pasaba, me avergonzaba explicarle a nadie lo ocurrido, ya que mi sentimiento de culpabilidad estaba muy arraigado. Aunque pueda parecer una contradicción pero me resistía yo misma a que alguien me ayudara. Mis saboteadores mentales eran terribles. En mi caso no ha sido fácil, no te voy a engañar, a veces todo era una montaña rusa, pero poco a poco he podido deshacer mis “quistes emocionales” guiada por Gemma y liberar mi sentimiento de culpa, que era lo que más daño me hacía, por fin he podido perdonar. He utilizado todos los recursos que Gemma me ha ido enseñando. En las conversaciones mantenidas con ella, me ha hecho reflexionar sobre lo que sucedió aquel día y el camino de destrucción que llevaba, sin ningún sentido y muy peligroso. Ahora que estoy en la última etapa, casi a punto de recibir el alta….puedo decir que mi vida tiene sentido, he madurado como persona y mi alma ha vuelto a florecer. Llevo conmigo recursos y herramientas que me acompañaran en mi vida. No creo que olvide aquella primera sesión.”

Laura