“Nuestra contribución al progreso del mundo ha de consistir primero en poner orden a nuestra propia casa”
(Ghandi).
LA AUTOESTIMA ES EL SENTIMIENTO VALORATIVO DE NUESTRA MANERA DE SER, DE UN CONJUNTO DE RASGOS FÍSICOS, EMOCIONALES, MENTALES Y ESPIRITUALES QUE CONFIGURAN NUESTRA VALORACIÓN DEL «YO» DE FORMA ÍNTEGRA. Básicamente hay tres tipos principales de AUTOESTIMA:
- SENTIMIENTO DE COMPETENCIA
- SENTIMIENTO DE MERECIMIENTO
- AUTOIMAGEN
–SENTIMIENTO DE COMPETENCIA:
La primera característica se refiere a las CONDUCTAS Y ACCIONES que nosotros conseguimos por nosotros mismos y valoramos con especial interés. «Es el sentirse capaz de realizar cualquier actividad y reto en los diferentes ámbitos vitales».
–SENTIMIENTO DE MERECIMIENTO:
En el caso del merecimiento, consiste en la imagen que damos a nuestro entorno, y el aspecto correspondiente de “sentirse merecedor en relación a los demás o a otras situaciones”. Tiene una relación directa con la valoración emocional que uno tiene de sí mismo.
–AUTOIMAGEN:
Muy relacionada con los dos tipos anteriores de baja Autoestima. Cuando la persona se siente poco valorada -tanto a nivel de su autoconcepto personal como la capacidad para realizar cualquier actividad- también puede influir la baja percepción de la propia imagen. Incluso en ocasiones esta percepción de «su imagen» puede estar distorsionada, aunque crea firmemente que sea real. En realidad, es bastante frecuente observar personas que no «se ven físicamente bien». Si el problema se prolonga en el tiempo podría presentarse un trastorno de alimentación.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA BAJA AUTOESTIMA
Esta baja autoestima puede ser derivada de varios factores: -ambiente familiar y educacional; -circunstancias concretas vividas en la primera etapa de la vida (infancia y juventud); -dificultades cognitivas y emocionales, especialmente en el desarrollo de la etapa infantil; – trastornos en la personalidad; -situaciones traumáticas concretas que han perjudicado el desarrollo a todos los niveles: físico, emocional, mental y espiritual.
En la misma dirección, también puede AFECTAR EL TIPO DE CUIDADOS AFECTIVOS O CARENCIA DE DE ELLOS DE LOS REFERENTES PARENTALES. Es decir, si hemos tenido o no unos apoyos y referentes concretos que nos facilite el aprendizaje de unos valores personales y sociales. Y si todo ello ha ayudado o más bien poco, a conocernos a nosotros mismos. También puede ocurrir que esta baja autoestima genere ESTADOS DEPRESIVOS Y DE BLOQUEO EMOCIONAL, que en consecuencia retroalimenta más en negativo la Autoestima: el «YO» en toda su integridad.
ESTA BAJA AUTOESTIMA PUEDE PERPETUARSE A LO LARGO DE LA VIDA SI NO SE CAMBIAN LOS HÁBITOS DISFUNCIONALES, QUE SE VAN AUTOMATIZANDO: -“CÓMO NOS DECIMOS LAS COSAS”; -“QUÉ PENSAMIENTOS Y CREENCIAS NEGATIVOS MANTENEMOS, DE LO QUE HACEMOS Y CÓMO LO HACEMOS”.
«También es habitual que la persona confunda la imagen que tiene de sí misma con la imagen que los demás perciben de ella. Probablemente eso es debido a que la persona no se conoce demasiado bien, ni sus habilidades ni sus límites. De esa manera afecta y aumenta la confusión perceptiva en los diferentes tipos de Autoestima«.
NOTA: En artículos posteriores se explica CÓMO POTENCIAR LA AUTOESTIMA, así cómo a través de LA CREACIÓN Y EVOCACIÓN DE «MIS MANTRAS».