CÓMO DETECTAR LOS PRINCIPALES INDICIOS “DE QUE ALGO NO VA BIEN…”
“En los jóvenes es habitual alteraciones anímicas mientras se produce un crecimiento y desarrollo a todos los niveles de la persona. Pero sí que se puede generar un riesgo mayor si estos problemas del estado de ánimo son más intensos y acentuados en el tiempo. Con más motivo si son cambios anímicos de forma brusca.
Si fuera el caso, los padres y personas de confianza del entorno tienen que estar más atentos para atender y cuidar a este/a joven. Por otro lado, si estos problemas se prolongan en el tiempo, puede existir más riesgo de presentar autolesiones y/o tentativas/conductas de suicidio”.

Por todo ello, en el presente artículo y en los dos siguientes (segunda y tercera parte), se detalla las señales más frecuentes en que un/a joven pueda tener problemas anímicos por diferentes motivos, posibles ideas y conductas autolíticas, y también, explicaremos las principales pautas terapéuticas ente este tipo de situaciones («qué es importante hacer de immediato»). Ya que si se detectan con prontitud, es más fácil realizar una buena prevención y posterior intervención terapéutica.
Según el Colegio de Psicólogos de Catalunya (observando el Código de Riesgo de Suicidio de la Generalitat), en 2020 existió 601 tentativas de suicidio en jóvenes hasta los 18 años, mientras que antes de la pandemia, en 2019 el índice era más bajo, de 473 jóvenes.
A continuación, se describe las principales señales que pueden hacer sospechar de problemas depresivos y de ciertas de conductas de riesgo en los/as jóvenes:
1.- CAMBIOS EN EL SUEÑO Y ALIMENTACIÓN.
El/la joven deja de comer y se va adelgazando lentamente. También puede dormir poco, yendo muy tarde a la cama y alterando de forma destacada el ciclo de vigilia/sueño.
2.- CAMBIO BRUSCO DEL ESTADO DE ÁNIMO.
Principalmente se pueden producir cambios bruscos de ánimo con mucha facilidad, pasando de una cierta alegría/euforia a un estado de tristeza y melancolía.
3.- DESMOTIVACIÓN ABSOLUTA EN ACTIVIDADES QUE ANTES ERAN MUY GRATIFICANTES.
Jóvenes que antes realizaban actividades motivadoras y gratificantes para ellos/as: baile, ejercicio físico, tocar un instrumento musical, salir con los amigos/as, realizar algún proyecto concreto. En este estado de malestar psíquico y de tristeza, la persona se aísla de todo y de todos/as.
4. DISMINUCIÓN DESTACADA DEL RENDIMIENTO ESCOLAR.
Este es un dato importante, ya que suelen empezar a ausentarse en clase, o bien no realizan los hábitos de estudio que antes eran más automatizados. También por supuesto, se observa el bajo rendimiento con los resultados de las notas. Especialmente si éstas han disminuido de forma brusca en la mayoría de asignaturas.
5.- BÚSQUEDAS SOSPECHOSAS A INTERNET.
Aunque se establece el derecho a la intimidad y no se puede romper de forma sistemática, sí que de forma puntual, es importante estar pendiente un poco del historial de Internet si se sospecha de “conductas raras” en el/la joven (por ejemplo, en webs de información sobre: suicidios, formas de medicarse, conversaciones extrañas, formas de autolesionarse…).

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