TESTIMONIOS REALES DE ISABEL Y DANIEL

“CUANDO EL NIVEL DE AUTOESTIMA ESTÁ MÁS POTENCIADO (ver artículos anteriores de «Mis Mantras»), también va mejorando nuestra ASERTIVIDAD en LAS RELACIONES FAMILIARES Y SOCIALES. Y ahora me preguntaréis, ¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD?… SABER COMUNICARSE DE FORMA ADECUADA. “SABER ESTAR” dependiendo del contexto y de las circunstancias personales”.

«Si yo no me valoro ni me quiero a mí mismo/a, tampoco sabré hacerme respetar por los demás, y por lo tanto, tampoco me comunicaré de forma que se me entienda».

 

EL TESTIMONIO DE ISABEL

En este contexto, tenemos como ejemplo el caso de Isabel, para quién era muy importante la opinión e imagen que tenían los demás de ella. Provenía de una educación represiva y autoritaria desde pequeña en la que, en algunos aspectos, se había sentido poco valorada: esto provocaba en algunas situaciones, una transmisión de valores de forma impositiva y autoritaria por sentirse aprobada por sus padres. En consecuencia, le generaba una lucha de sentimientos contrapuestos: por un lado, un sentimiento de rabia por sentirse poco valorada, y por el otro, el querer sentirse aprobada por sus padres, y de caer siempre bien a los demás. Después de la exploración consciente de aspectos a mejorar, Isabel empezó a descubrir sus propios mantras verbales, en relación a la mejora de las relaciones con sus padres y con los demás. Los podéis leer a continuación.

Mantras de las relaciones interpersonales de Isabel:

“Yo estoy aprendiendo a entender a mis padres”

“Yo aprendo de la experiencia a relacionarme con mi familia”

“Yo respeto las decisiones de mi familia”

“Yo estoy aprendiendo a relativizar los comentarios que no suman”

EL TESTIMONIO DE DANIEL.

Similar al ejemplo de Isabel, hay también el caso de Daniel. En que se potenció la capacidad asertiva en sus relaciones familiares y sociales. Realizó los estudios de informática porque su padre había trabajado en ello, y según comentaba “él se sentía obligado”. Aunque durante la infancia el padre, por motivos laborales, hacía grandes viajes y no veía mucho a su hijo, cuando estaba en casa le imponía órdenes y rutinas autoritarias; como bien decía Daniel, “me trataba como si fuera un trabajador más de su empresa”. En la última etapa terapéutica, a Daniel le surgieron mantras verbales, básicamente centrados en desvincularse emocionalmente de su padre y así potenciar su propia autoestima y el sentimiento de ser él mismo.

Como podéis comprobar a continuación, sus mantras se encuentran estrechamente relacionados con el fomento de sus sentimientos de libertad.

Mantras verbales de Daniel

“Yo vivo para mí mismo”

“Yo tomo mis decisiones”

“Yo soy libre y de mí mismo también”

Deja tu comentario

Esta web usa cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia navegando por nuestros entornos web. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies aquí.    Más información
Privacidad